Arte y Autoconocimiento

Podemos comprender el arte, en su primera aproximación como una vía de expresión del inconsciente, siendo un elemento de compensación psíquica, por eso se dice que es ¨sanador¨ y es actualmente abordado como una terapia, pero ya veremos que es mucho más que eso..¨


El arte como camino de autoconocimiento


Podemos reconocer que el pionero de esta perspectiva fue Aristóteles, quien ya en el libro de la Metafísica, acuñó la expresión "el arte de la medicina", a partir del cual clasificó al conocimiento en Ciencia, Experiencia y Arte, donde enunció: "la ciencia busca el conocimiento por la mera curiosidad innata del ser humano, mientras que el arte busca una utilidad al nuevo conocimiento tal como curar las enfermedades".

Esta aseveración de Aristóteles la descubrí en las biografías de los más grandes artistas que estudié, advertíendo que en cada historia personal de estos genios existió un denominador común; todos tuvieron que pasar por situaciones muy dolorosas y traumáticas, me refiero a artistas de la talla de Lennon, Beethoven, Van Gogh, Bukowski, Frida Kahlo y muchos otros, donde en todos los casos ha ocurrido que su obra más importante ocurrió en los períodos más densos y dolorosos, siendo el arte en todas sus manifestaciones el único vehículo que les permitió dar ¨salida¨ a ese dolor, conformando un auténtico proceso de alquimia interior. Por esta razón todo recorrido artístico es una invitación a SanarArte, algo que a primera vista parece un interesante juego de palabras, cuando en realidad representa la mejor forma de autoconocimiento hacia un empoderamiento del ser en su esencia genuina.

Podemos comprender este proceso artístico como catalizador de viejas ideas y creencias que son las que conforman las información que el individuo a ha guardado durante años, como experiencias pasadas sin procesarlas correctamente, las cuales se fueron anidando en la memoria del cuerpo físico y emocional, generando de esta manera un ¨ruido de información¨, generando una interferencia vibracional, que mediante el arte es posible reconocer y dar salida mediante representaciones simbólicas que brinden nuevas respuestas así cerrar etapas dolorosas obteniendo además un profundo aprendizaje, que en la curación instrumentada desde algo externo no sucede (a diferencia de la sanación).
Desde este mismo enfoque podemos comprender entonces al arte en todas sus manifestaciones como una ¨experiencia sublime¨, justamente porque nos invita a sublimar aquellos aspectos densos que quedan atrapados en el cuerpo físico y en el psiquismo, funcionando como una gran válvula de escape que permite regular estos aspectos nocivos que si no ocurren… esta ¨densidad¨ se presenta de maneras nocivas y autodestructivas, como también en la manifestación enfermedades, ya que el psiquismo que no está en paz termina enfermando al cuerpo físico, es lo que conocemos como las enfermedades ¨psicosomáticas¨.


Limpiando los filtros de la percepción


Tengamos en cuenta que el hemisferio izquierdo comprende la inteligencia racional, el pensamiento lineal, secuencial y la lógica que comanda la percepción del mundo… acercarse al arte, es darle un tiempo-espacio a las capacidades del hemisferio derecho, que están asociadas al proceso creativo a la improvisación, al fluir, al conectar con los deseos genuinos que nos conectan a nuestro propósito. Por esta razón, plasmar una obra es un acto de unión y equilibro de opuestos, un proceso que paulatinamente nos conecta con nuestra verdadera naturaleza.

El problema radica en la sobrecarga de información externa y pensamientos anclados en el pasado, preocupaciones por el futuro, como también las viejas obsesiones que no permiten conectarse con el presente y registrar así un abanico de sensaciones que han quedado atrapada y tiñen la percepción en una realidad distorsionada. Recordemos que para la física cuántica ¨el observador¨ define su realidad, pero siempre ésta dependerá ¨del cristal con el que la mire¨, siendo este ¨cristal¨ los patrones de información y creencias densificados que funcionan como auto sabotajes.

Desde las psicociencias han entendido este mismo problema en lo que se conoce como ¨profecías auto cumplidas¨, que no son otra cosa que estos ¨patrones¨ mencionados más arriba, anidados con un componente emocional muy fuerte que interfieren la realidad del individuo, haciendo ¨colapsar¨ la peor versión de sus expectativas, ya que su enfoque y atención van en ese sentido. Para salir de esta trampa, se requerirá afinar las ¨Dinámicas del Ser¨, las capas que comprenden la naturaleza multidimensional del individuo, me refiero a lo que conocemos como cuerpo, mente y espíritu estén alineados, que al abocarnos al proceso artístico estos tres aspectos comienzan ¨ordenarse¨ en un estado de unidad y presencia, dirigiendo el enfoque en lo que se está plasmando como ¨Obra¨ que no es otra cosa… que un espejo, estableciéndose un proceso donde se moviliza mucha energía emocional, física y psíquica dando lugar a otro tipo de energía, que ciertos artistas conocieron y accedieron, experimentando profundos momentos de éxtasis y sanación, algo que abordaré un un móximo post.


¿Quién no tenga talento puede hacer arte?


Este es un error muy común de muchas personas que creen que todo se inicia con un ¨don¨, cuando en realidad el arte es una vía de expresión que todos podemos utilizar. Es lógico que para quien posee un talento natural le será más fácil, pero también tendrá razones para abandonar más rápido, siendo muchas veces este aspecto es un arma de doble filo ya que no encuentran el ¨desafío¨ que implica aprender e incorporar lo nuevo.

La clave entonces, será descubrir en que área artística nos sentimos más cómodos y lograr desarrollar estas nuevas habilidades, así dar lugar al proceso creativo y permitir expresar aquellas emociones que sin duda es muy necesario exteriorizar. Por otro lado, ¨el talento¨ también se cultiva y se desarrolla con tenacidad y voluntad en seguir aprendiendo y mejorando, poniendo un énfasis en lograr hacer algo diferente, propio… no es necesario ser el mejor, esto no representa una competencia de capacidades como el deporte como muchos suponen ya que el arte es un recorrido hacia la Singularidad del Ser, siendo una verdadera oportunidad de descubrirte en una dimensión espiritual que te conecta con tu propósito.


La Alquimia y La ¨Gran Obra¨ del artista


La alquimia como camino espiritual enuncia desde hace siglos en este recorrido conocido como la ¨Gran Obra¨ ya que ¨somos la obra y el artista¨ a la vez, esta ¨dualidad integrada¨ implica un desafío que convoca a un profundo viaje interior, el mismo que experimentaron los alquimistas en todos los tiempos al adentrarse a las profundidades de su inconsciente, trabajando con simbologías y arquetipos que movilizaron una ¨energía psíquica¨ atrapada que asociaron con el plomo, como materia densa con la que iniciaban el proceso… que no era otra cosa que su propia naturaleza humana ¨densificada¨, que como mencioné más arriba, funcionaba como reflejo, el cual permitía proyectar las imágenes que provenían de su propia experiencia y recuerdos que no eran conscientes, encontrando así el germen o el origen de lo que originó la entropía que degradó su estado físico-psíquico. Una vez identificado, era posible darle salida y transformarse.


Este recorrido alquímico que profundicé en otro post sobre ¨Jung y la Alquimia¨, que puedes leer haciendo clic aquí, comprende los tres niveles que se recorre en el ¨camino del artista¨, esto implicará; el acercamiento a la Nígredo; donde se debe transmutar lo denso, aquello que se representaba con el plomo (conformando el proceso inicial del arte como terapia que mencioné más arriba) el segundo nivel es el Albedo, donde comienza un primer nivel de sublimación, decantación de lo denso e integración de opuestos. En esta instancia el equilibrio de los hemisferios cerebrales: lógico-creativo, las energías eléctricas y magnéticas del ser también se equilibran en esta etapa, así dar lugar al tercer nivel; Rúbedo, aquí el individuo que salió de la con-fusión deberá ¨nacer¨ de aquella dualidad dando lugar al ¨artista¨, siendo el momento en el cual muchos alquimistas cambian su nombre, donde el artista y la obra se funden en una nueva ¨Totalidad¨ trascendiendo el dolor y sanando, logrando además una importante lección que le permite modificar su propio karma.


By Christian Franchini
Plublicado el 02 de Enero del 2020


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